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Periódico
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Mexico.
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SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS A 16 DE JULIO DEL 2010
CRITICA CONSTRUCTIVA
Escribe: Gustavo Hernández Larrauri
Este 15 de Julio la asociación cultural “Na Bolom”, citó a conferencia de prensa a diversos medios de comunicación, el motivo, el 60 aniversario de la existencia de “Na Bolom”, por lo que dicha asociación realizará una serie de eventos de diversa índole, culturales, desarrollo y defensa del medio ambiente, desde este 9 de agosto fecha del natalicio de su fundador, el Danés, Frans Blom, hasta el 23 de Diciembre fecha del fallecimiento de Cada palabra que me arrancas, una a una, es como un verso en que me alumbras, como el tiempo de mil lunas y entre soles./ Haces de tu suelo el suelo fértil de mis sueños, inspiras con tu aire a más de uno en un sueño de mil sueños, enamoras con tu tierra y tus cielos corazones de otros suelos./ Insigne, perenne, magnánima, convergente, divergente, gran cultura étnica de amalgama en un mosaico y universo, pinceladas de tu pueblo en trazo exacto sembrado en un juego de colores./ Artesana que tejes con tus hilos bordando una a una tus estrellas, madre eterna de vidas, en madres que cultivan la semilla en su cuerpo, tejedora de aventuras, de cultura, de grandezas naturales y de historia./ Pasajera en el mismo tiempo de un destino, nuestro México, compañera de historias forjadas con momentos de vida y alianza, madre e hija de los pueblos emanados en raíces precolombinas./ Arquitecta de estructuras conformadas en ciudades mágicas, místicas, experta de barroco, de mudéjar, alumbrada de farol y tapada con la teja, labrada en ríos, selvas, cañones, lagunas, mares, montañas, manglares, ámbares y jaguares. Silente soñadora eres de un pueblo grande como el reflejo de su tierra, soñadora silenciosa de los sueños de quien sueña en ti, madre que cobija con sus alas a gente buena de tierra buena, en el Chiapas, en el Chiapas, que se vive en ti… Para Chiapas, como agradecimiento por haberme recibido en sus brazos desde 1982.
Escribe: Gustavo Hernández Larrauri
Como narrar una historia de una casa llena de historias, como narrar una historia de una casa fincada del recuerdo, del pasado, del presente y del futuro, de una casa que ha escrito y labrado por si misma sus memorias en sus cimientos y hasta en la ultima teja en su tejado, plasmando en su esencia una a una sus momentos, inmersa en un firmamento mágico y natural de un Chiapas, repleto de grandezas, como narrar una historia de una casa situada en un lugar místico como lo es los Altos de Chiapas y San Cristóbal de las Casas, como narrar una historia de una casa en cuyo aire se respira el olor a selva lacandona, el aroma del incienso, a tierra viva, al olor de tierra mojada, de un color como el ocaso chiapaneco, o de un ocaso en el otoño, o del verde del retoño en primavera y del verano, o el melancólico del invierno chiapaneco, una casa que en su andar y en su camino han andado junto a ella, al lado de su historia, monarcas, mandatarios, mandantes y gente viva y ávida de un sueño, del sueño “Na Bolom” . Como plasmar la tradición de una casa, amalgamada con el barro de la tierra chiapaneca y la juncia del ocote, lugar donde en el amanecer todavía huele al humo de la leña del fogón y a tierra de la selva, como narrar una historia de una casa que a servido de morada a miles de historias, sus historias, de una casa que desde su construcción quizá supo que en su destino albergaría a miles de huellas del Jaguar cuyos rastros se distinguirían más allá de las fronteras del tiempo y del espacio, de una casa en que brotan uno a uno los recuerdos, de una casa que por si misma cuenta en palabras mudas que resuenan con sonidos sus historias, ahora, en cada cimiento, en cada teja, en cada adobe, en cada columna, en cada pared, en cada laja, en cada puerta, en cada ventana, en cada habitación, en cada jardín y en cada pasillo “Na Bolom”, Hay que dejar que la casa por si misma cuenta su historia, ya que en cada una de su paginas, en cada testimonio inmerso en su esencia, en su estructura, en su espacio y en la tierra que finca su cimiento, deja ver en paginas que han escrito todos y cada uno de los que fincaron y fincan “Na Bolom, En su espacio se respira el conservar, el promover y el exponer todo el patrimonio, todo el legado que dejaron Frans Blom y Gertrude Duby, en la casa del siglo, con sus salas del museo, con sus diferentes colecciones etnográficas, con la capilla que tiene muestras del virreinato colonial, la biblioteca que está especializada en la cultura maya, así como la colección de negativos y de fotografías y los miles de ejemplares que legaron, entre ellos los mapas realizados por Frans Blom y ahí el curso que fijaron los destinos encaminados y encrucijados entre Frans y Trudy cuya ruta del destino empezó en Dinamarca y Suiza, pero se fijó y se pinto con pinceles del tiempo en un lienzo de México, en Chiapas y San Cristóbal de las Casas, destino que marcó la historia de la casa que existe como testigo mudo del legado para Chiapas, dejen pues que les cuente una a una sus historias…
El día tres de Julio de 1950, entramos a vivir en nuestra casa, Na Bolom, y esta gran casa es nuestra, como la arreglaremos? Gertude Duby y Frans Blom…
En abril de 1940, hice la primera visita a las ruinas de Bonampak, y allí encontré algunos lacandones quienes viven no muy lejos de la antigua ciudad maya, les dije que dentro de cuatro o cinco lunas iba a volver Pancho Blom, y entonces les traía algunos regalos. Volví en septiembre del mismo año, era durante las lluvias más fuertes y un lacandón, quien no había visto durante mi primera visita, llegó a mi campamento preguntando por Pancho Balum, ¿y mis regalos? Ahora bien, en lengua de los lacandones, Blom, no tiene sentido alguno, pero Balum quiere decir tigre, y hoy en día esta gente de la selva me llama Pancho Balum. En Febrero de 1950 compré una casa en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Es una casa grande y todo el mundo la llamaba “La casa de Manuel Penagos”, el nombre de la persona que había erigido la casa. Esto me enojó, y para cambiar este nombre establecido había que poner una seña o distintivo. Entonces me recordé de un alegre tigrito que camina sobre un friso esculpido en la antigua ciudad de Tula, entonces copie y mando mi dibujo a Oaxaca, donde se me hicieron un tigre de azulejos a colores. Este Tigre alegra ahora camina a cada lado de la entrada de mi casa, y como Balum en maya se cambia a Bolom su tzotzil la gente a empezado hablar de la casa del tigre o Na Bolom. (Pancho Balum o Frans Blom)…
Como el rasgo en que trazara en uno de sus mapas, como el tiempo y el momento delineara el plano de la estructura de un destino o como la letra escrita en la canción Danesa, “Hay una hermosa tierra” y en su parte de ese himno Danés que señala: Hay un país hermoso, sus bellos bosques de hayas, crecen a la orilla del Báltico. Se extiende por valles y colinas su nombre es vieja Dinamarca y aquí aún mora Freya. (Adam Oehlenschläger). Encrucijadas de destinos que entre frases y palabras enmarcara del que existe más allá del atlántico, del báltico, del caribe y del golfo, una hermosa tierra, con su historia, con su magia, con sus bosques, con sus selvas, con su gente, sus sepulcros y el legado de los mayas, el destino para Frans Blom, fuera el nacer en Dinamarca y el conocer y morir en una hermosa tierra, Chiapas, México. (1893-1963) Lo que en su momento se definiría como "Nacido en Dinamarca, chiapaneco ardiente y mexicano de corazón", adoptando el paliacate para secarse el sudor que deja, solo deja, el trabajo por la selva, la tierra chiapaneca. Frans Blom, vio por primera vez el mundo en Copenhagen Dinamarca en 1893, tiempos aquellos que en su tierra natal florecía el arte, la ciencia y la literatura, pese a las carencias del momento, su padre Alberth Blon y su madre Dora petersen dueña de la empresa H.C petersen, los cuales le fijaron los cimientos de cultura y quizá, sin querer, la pasión a la exploración y la aventura, ya que en su formación de casa se hablaban varios idiomas, los intercalaban dos días a la semana, el Inglés, el francés y Alemán, su idioma natal el danés, solo se hablaba los domingos, el Joven Frans en ese entonces estudió filosofía ya que su padre no logró interesarlo en los negocios, Alberth Blon, lo dejo ir a buscar su profesión y su propia identidad, costeándole un viaje que el joven Frans hizo por toda Europa estudiando los principales museos e ilustrándose en el arte europeo. A su regreso a su país natal, Dinamarca, intentó incursar en el negocio de compraventa de antigüedades, anticuario en sí, fracasando rotundamente cosa que marcaría su destino tomando armas en la primera guerra mundial, donde aprendió hacer nudos que luego le servirían en la selva para colgar sus sueños en una hamaca, nudos de vida que al igual que las tramas del hilado y tejido de henequén, enlazaría su destino hilvanado las estelas de su paso por la mar, hacia la aventura, al mundo Maya, a la exploración, la astrología, la antropología, la ecología, y la sociología de un mundo maravilloso más allá de ultramar que lo llevaría ya junto con Gertude Duby en 1950 “ al sueño “Na Bolom” una ilusión de 25 años que le costaron de vida, sueño hecho realidad que pudo llevar a cabo cuando su madre falleció en 1933 heredándole 2200 dólares que por “ razones desconocidas” no recibió hasta 1948 con ese dinero compró por 1600 dólares la casa y el resto la destinó a ordenarla para vivir, construyendo la primera Chimenea de San Cristóbal de las Casas y Frans Llego a México por primera vez en 1919 su trabajo como contratista en Frans, tomó varios caminos diferentes antes de fincar junto con Trudy los cimientos de lo que sería la huella del Jaguar, “Na Bolom”, Frans, jugó con su destino durante varios años, tanto en Europa, Estados Unidos y México, rutas de destinos que ahora se reflejan en anécdotas de vida, marcándolo para siempre: Frans Blom, era muy apegado a su madre quien lo visitara cuando Blom, vivió en Nueva York y en Nueva Orleáns, viajando nuevamente desde Dinamarca a Nueva Orleáns en 1926, cuando radicó Frans en Luisiana. La madre de Frans enfermó en 1930 falleciendo en 1933 dolorosa noticia que lo motivó a regresar a Dinamarca para sepultarla, fue ahí cuando por azares del destino se entero que su madre le heredó algún dinero que no recibió hasta en 1948, dinero con que adquiriera la casa, lo que es ahora “Na Bolom” como propiedad, ahora, una casa llena de anécdotas y de historias, una de ella fue la de la herencia, que por destino no lo recibió hasta 1948.
Frans Blom, se separo sentimentalmente en mayo de 1938 de sus hermanas Esther y vera así como de sus padres Alberth Blom y Dora petersen, unos años antes en 1932, busco el amor en Estados Unidos con Mary Thomas, trabajadora de la empresa de maquillaje Harnet Hubbard Anero, rica Neoyorquina y dueña de Settom Manor en long Island, quien fuera su primera esposa, sin embargo, por razones diferentes esos lazos familiares y sentimentales en su momento tuvo que disolver, de Frans se pueden contar mil anécdotas como cualquier ser humano, como cuando compró el primer carro lujoso nuevo Orleáns, llevándolo a Europa en 1935, o cuando sucumbió al alcoholismo, en Chiapas, tomaba puro comiteco, superando la adicción ya con el apoyo de Trudy, al demostrarle su amor como cuando le regaló una orquídea a “Perdón querido maestro por su comisión me ha causado un gran nutrimento. Yo vi a los hombres mayores ya Ciegos pidiendo escuelas para sus hijos. Vi a los mal pagados maestros escapar de la enfermedad de la ceguera. Vi a hombres jóvenes que ya no pueden ver la belleza de la tierra. Y vi también de la abundancia de las orquídeas floreciendo en los árboles que ellos ya no pueden ver”. Frans Blom en
EL TALLO DE
Gertrude Duby, cual orquídea epífita de la selva lacandona, como aquella que algún día le regalara Frans, fincó su vida sobre la vida, sobre la vida de la selva lacandona, en Chiapas, en México. Una flor sobre una planta de miles de kilómetros de un ecosistema que cuidaría cual orquídea que cohabita y crece naturalmente sobre otra planta sin quitarle el agua y su fuente de vida, por el contrario dando su vida por la selva lacandona y los altos de Chiapas, Trudy, aplicó en su vivir por Chiapas, el sentido de su tierra que la viera nacer, Unus pro ómnibus, Omnes pro uno. Uno para todos y todos para uno, en su caso junto con Frans fue más el de dos para todos, debido a la defensa y el legado que dejaron para lo que tanto amaron, la vida de Trudy cual tallo de una orquídea de la selva lacandona la vivió verticalmente, en la altura de sus acciones, algunas veces admirada, otras más quizá incomprendida, pero siempre generando en su tallo hojas y flores cual acciones que se legarían en una casa que representa el espíritu que como orquídea epífita necesita del viento para mantenerse viva, Na Bolom, la casa y lo que representa en su seno y en su entorno, mantiene la brisa que necesita esa orquídea, esa orquídea que alguna vez Frans, nadó para traérsela.
SU RAIZ, SU VIDA, SU VOZ Y SU HISTORIA ESCRITA
POR TRUDY
Nací el 07 de Julio de 1901, en los Ángeles del Cantón de Berna, Suiza, cursé la primaria en el Gymnasium de esta ciudad e hice estudios de horticultura y agricultura: Sustenté exámenes de maestra de horticultura, después de trabajar un año en los jardines de un castillo suizo, estudie en la escuela para trabajadores sociales de Zurich, habiendo tomado cursos de sociología en Llegué a México en calidad de inmigrante, en el mes de diciembre de 1940 eran los últimos días del régimen del General Cárdenas a quien he admirado grandemente. Mi primer trabajo en esta tierra consistió en investigar las posibilidades de levantar el nivel cultural de trabajadores de las industrias textil y de tabaco en los estados de Jalisco, Nayarit y Sinaloa, dicha investigación lo hice junto con una inspectora de Mi deseo de ir a la tierra de los lacandones se realizó en 1943 cuando el Dr. Rafael Pascacio Gamboa, gobernador del estado, me incorporó a la primera expedición a la selva lacandona. El propósito de esta expedición era investigar que clase de ayuda podía darse a los lacandones. La segunda vez que fuimos fue para cumplir con los ofrecimientos hechos a los lacandones. Desde entonces me cautivaron la selva y estos seres humanos al grado de no poderlos dejar ya más. Regresaba año con año; pero la ocasión mas significativa fue cuando encontré a Frans Blom en Ocosingo; quien se dirigía a la selva. Nos dimos cita en Yaxchilán . Después de muchas aventuras para encontrar al famoso mayista, en lo más intrincado de la selva rumbo a los zendales, hicimos un largo recorrido a pie. Más tarde nos encontramos en la ciudad de México. Realizamos juntos muchas expediciones con becas extranjeras y Mexicanas, un recorrido a través de la selva nos llevó 7 meses, era en tiempo de aguas; iban con nosotros tres arrieros y llevábamos cinco mulas de carga.
Descubrimos, durante esta expedición, dos ciudades Mayas, y Frans terminó el mapa de la selva lacandona. Los dos nos enamoramos de San Cristóbal a primera vista y en 1950 compramos una casa, la arreglamos y fundamos el Centro de Estudios Científicos. Na Bolom sigue sus trabajos, aumenta la biblioteca, la colección de fotos en blanco y negro, diapositivas en color. Películas sobre Chiapas. El proyecto de rescatar la música indígena ha dado muy buen resultado, hemos hecho discos de la música de los pueblos de Zinacantán, Chenalhó, Magdalenas, Tenejapa y Chamula. Vendemos estos discos al costo a los indígenas. En mi testamento doy a Na Bolom con todo lo que contiene a un Patronato de Intelectuales Mexicanos formado desde años. La única condición es que todo se quede en San Cristóbal de las Casas. En 1966 fui designada por el H. Ayuntamiento de esta ciudad, Presidenta del Comité Fray Bartolomé de las casas, cargo que todavía ostento.
En fecha 4 de mayo de 1971se realizó un deseo de muchos años, mi entrega de la nacionalidad mexicana. En 1968 la lufthansa me invitó a volar a Europa. De Alemania fui a Suiza donde di varias conferencias sobre México y escribí artículos en revistas y periódicos. En 1975 el gobierno de Dinamarca me invitó para dar conferencias en He tenido exposición de mis fotografías en México D.F., en la provincia, en los Estados Unidos y en Europa. Di una conferencia en el Museo de Antropología e Historia en México, salió el proyecto de un vivero que tengo en San Cristóbal de árboles de reforestación. Hemos distribuido este año miles de árboles a comunidades, escuelas y particulares. Cada año hago una expedición en Marzo- Abril para recordar con pluma y cámara la destrucción de la selva lacandona con el propósito de luchar contra este nefasto ataque a la riqueza del país. He publicado sobre este problema una cantidad de artículos que fueron reproducidos en revistas y periódicos. Mi libro Chiapas indígena publicado por Primera parte, datos proporcionados por "Na Bolom" A.C: Sugerencias, atentados, averiguaciones y comentarios en: Website: Facebook: Gustavo Hernández Larrauri Twitter. Gustavo Hdz Larrauri www.paginasprodigy.com/forochiapaneco
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